Sunday
Aug212011

Jesús: ¿El hombre más inteligente?

Cuando hablamos de los grandes pensadores de la humanidad, mencionamos a Platón, Sócrates, René Descartes entre otros. Al analizar cada caso, respetamos su capacidad no sólo para pensar, sino también para comunicar una idea o ideología. Son personas que han tomado tiempo para reflexionar, probar ideas y compartir sus conclusiones a través de la escritura.

 

Los grandes pensadores de la historia han formulado filosofías, otros han hallado importantes descubrimientos científicos otros han orquestado sinfonías emocionantes. Cada uno ha tenido su inteligencia y lo han sabido desarrollar para el bien de la humanidad.

 

Ahora me pregunto, cuando mencionamos los grandes pensadores y maestros, ¿por qué muy pocas veces hablamos de Jesús? No hay dudas que la mayoría de las personas admiran sus enseñanzas éticas. Incluso, muchos que niegan su divinidad, llamándole mentiroso, dan un gran valor a la vida moral que promovía. Sin embargo, pocos afirman que Jesús fue un hombre inteligente.

 

Lamentablemente, en nuestra sociedad hoy en día, la inteligencia se entiende en parte como un rechazo a lo sobrenatural. Algunos dicen, «¿Cómo podemos nosotros, en una época de tecnología y ciencia, creer en un hombre que andaba sanando gente y que supuestamente se resucitó?» Nuestra sociedad señala a la inteligencia de las personas escépticas que afirman sólo lo que puede ser empíricamente comprobado. Hay que verlo para creerlo.

 

Jesús pasó unos tres años de su ministerio señalando verdades espirituales y llamando a una vida diferente basada en una relación con su Padre. ¿Será por eso que el mundo no le estima? ¿Por eso la gente no le reconoce a Jesús como un ser inteligente?

 

El filósofo cristiano Dallas Willard escribe, «puede estar seguro que nada fundamental ha cambiado en nuestro conocimiento acerca de la última realidad y del ser humano desde el tiempo de Jesús.» Y no sólo eso, la enseñanzas de Jesús acerca del ser humano y la última realidad no tendrán coherencia con las filosofías que se propagan hoy en día – no por su antigüedad, sino por su naturaleza.

 

Jesús señala verdades espirituales. Jesús, sintonizado con el Padre revela la verdad acerca de nuestra vida en este mundo. Willard continua diciendo, «nuestro compromiso con Jesús no puede apoyarse en otro fundamento que reconocer que él es quien conoce la verdad acerca de nuestras vidas y nuestro universo. No es posible creer a Jesús, ni a nadie más, en áreas en los cuales no le creemos competente. No podemos pedir su ayuda y confiar en su colaboración con nuestras vidas si sospechamos que sobrepasarán su conocimiento o sus habilidades.»

 

¿Podríamos creer a un Señor que nos parece poco listo? ¿Podríamos someternos a un Señor que está poco informado acerca de la realidad del universo? No podríamos tomar en serio a Jesús si no pensábamos que realmente estuviera bien informado de todo, el ser más inteligente que jamás ha vivido.

 

La Biblia dice que el mundo fue creado a través de Jesús y que por él todas las cosas subsisten (Colosenses 1:17). Pablo escribe que en Jesús están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento (Colosenses 2:3).

 

Pensemos. Jesús supo transformar la estructura molecular para convertir agua en vino. Jesús supo multiplicar cinco panes y dos peces para alimentar más de cinco mil personas. No debería sorprendernos que al ver estas cosas, la gente le querían poner como rey de Israel.

 

Jesús supo sanar el cuerpo humano y hasta supo como revivir un muerto. Jesús supo como suspender la gravedad, interrumpir el clima y eliminar árboles que no daban fruto sólo con sus palabras.

 

En cuanto a la ética, nos ha dado un mayor entendimiento de la vida que ha influenciado el mundo más que cualquier otro. Su muerte no fue impuesta, él se entregó voluntariamente sabiendo que iba a resucitar de la muerte. Jesús dijo: «Entrego mi vida para volver a recibirla. Nadie me la arrebata, sino que yo la entrego por mi propia voluntad. Tengo autoridad para entregarla, y tengo también autoridad para volver a recibirla» (Juan 10:17-18).

 

Todas estas cosas muestran que Jesús tuvo un dominio sobre toda faceta de la realidad: la física, la moral y la espiritual. Alguien que no puede reconocer el hecho que «Jesús fue el más inteligente,» el más grande pensador, el mayor conocedor de la realidad, difícilmente podrá reconocer que «Jesús es Señor».

 

¡Jesús no sólo es simpático, es brillante! Él es el hombre más inteligente que haya pisado la tierra. Jesús siempre fue, es y para siempre será (Apocalipsis 1:8). Siempre ha tenido la mejor información en cuanto a nuestra existencia aquí en la tierra. Sólo él tiene palabra de vida.


Fuente: Dallas Wilard, The Divine Conspiracy: Rediscovering Our Hidden Life in God. New York City: Harper Collins, 1997. 

Wednesday
Mar162011

Wordle 

 

Friday
Feb252011

1.659 días de bendición

El 14 de agosto del 2006 llegué a Venezuela con grandes expectativas. No sabía que el Señor tenía preparado para mí. Vine con algunos planes en mente y por supuesto, algunas metas. Llegué con ansias, con emoción y con muchas ganas de aprovechar el tiempo. Mis años aquí en Venezuela, más que cualquier cosa, me han enseñado que Dios es bueno y fiel y que bendice a los que ama.

 

Ya en mis últimos días aquí no puedo dejar de dar gracias a Dios por la bendición de haber sido enviado para acá. En el país donde nací, muchas veces me admiran por haber dejado mi casa, familia y país para venir a Venezuela. Si realmente entendiesen la bendición que ha sido mi tiempo aquí, creo que en vez de admiración se sentirían envidia de la buena. Vine a compartir mi conocimiento de Dios y ahora me voy con un gran aprendizaje que vale más que cualquier título universitario.

 

¿Qué hubiese sido de mi vida si no hubiese venido para acá? ¿Hubiese comprendido el verdadero gozo de la hospitalidad? ¿Hubiese aprendido el valor del cariño y del amor fraternal? ¿Hubiese convivido con tantos hermanos en una iglesia unida y amorosa?

 

Ahora que me voy a ir, llevo a Venezuela y su gente en mi corazón. Cada venezolano que vea en el extranjero será un amigo. No sólo llevo buenos recuerdos, sino un amor por la música venezolana, el béisbol ¡vamos Leones!, los panas y por supuesto, la chicha. También llevo mi acentico. Aunque éste puede cambiar con el tiempo, sólo hará falta una semana en la patria para volver a hablar caraqueño o oriental como es debido.

 

Muchos en el extranjero critican a Venezuela por la situación difícil que está atravesando ahora. Digan lo que digan, nunca dejaré que hablen mal de Venezuela sin que yo defienda a mi gente. Nuestra querida Venezuela tiene hermosas playas, montañas y mucha flora  y fauna espectacular pero definitivamente lo mejor que tiene Venezuela es su gente.

 

Voy a extrañar la bulla, los gritos de alegría, la exagerada manera que te saludan los panas como si no te hubiesen visto en un año, el bochinche, los abrazos de oso, el echar cuentos con los panas, el cariño, la hospitalidad que nace en el alma del venezolano, la eterna disposición de echar una canta’ita, la espontaneidad, la sinceridad de la gente, las playas de oriente, la generosidad de los pobres y sobre todo la iglesia.

 

Soy una mejor persona por haber pasado por estos lares. Escribo estas palabras con lágrimas en mis ojos no porque siento que he perdido, sino porque he ganado. He ganado amigos y una gran familia. Han sido 1.659 días de bendición.

 

Gracias, mi Dios, por la bendición de venir para acá. ¡No soy digno de tanta bendición! Guarda tu pueblo en Venezuela de todo mal y permita que lleguemos juntos a los cielos para morar contigo eternamente. 

Monday
Feb142011

Iglesia de Cristo en el Este

Tuesday
Feb082011

Efesios 1:3-14 personalizado

Cambié los pronombres de primera persona plural (nosotros) a primera persona singular (yo) para personalizar el pasaje. Aunque el autor se dirige a la iglesia como un cuerpo (nosotros), también es un buen ejercicio ver que también Dios se relaciona con cada uno como individuos (yo). Espero que este pequeño ejercicio sea de bendición para todos. Dios les bendiga.

 

Alabado sea Dios, Padre de mi Señor Jesucristo, que me ha bendecido en las regiones celestiales con toda bendición espiritual en Cristo. Dios meescogió en él antes de la creación del mundo, para que fuera santo y sin mancha delante de él. En amor me predestinó para ser adoptado como hijo suyo por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, para alabanza de su gloriosa gracia, que me concedió en su Amado. En él tengo la redención mediante su sangre, el perdón de mispecados, conforme a las riquezas de la gracia que Dios me dio en abundancia con toda sabiduría y entendimiento. Él me hizo conocer el misterio de su voluntad conforme al buen propósito que de antemano estableció en Cristo, para llevarlo a cabo cuando se cumpliera el tiempo: reunir en él todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra.

 

En Cristo también fui hecho heredero, pues fui predestinado según el plan de aquel que hace todas las cosas conforme al designio de su voluntad, a fin de que yo, que ya he puesto mi esperanza en Cristo, seapara alabanza de su gloria. En él también, cuando  el mensaje de la verdad, el evangelio que me trajo la salvación, y lo creífui marcado con el sello que es el Espíritu Santo prometido. Éste garantiza mi herencia hasta que llegue la redención final del pueblo adquirido por Dios, para alabanza de su gloria.

 

Efesios 1:3-14 NVI

Saturday
Jan292011

Jesús, nuestra piedra de Rosetta

Aléjese por un instante para contemplar el punto de vista de Dios. Como espíritu que no está atado al tiempo y al espacio, él ha tomado de vez en cuando objetos materiales – como una zarza ardiente o una columna de fuego – para hacer obvia su presencia en el planeta tierra. Cada una de esas veces, ha adoptado el objeto con el fin de presentar el mensaje, como el actor que se pone una máscara y después sigue adelante. En Jesús, sucedió algo nuevo: Dios se convirtió en una de las criaturas del planeta, suceso sin paralelo, inaudito, único en el sentido más pleno de la palabra.

 

El Dios que llena el universo hizo implosión para convertirse en un niño pobre que, como todos los niños que han vivido, tuvo que aprender a caminar, hablar y vestirse. En la Encarnación, el Hijo de Dios se «imposibilitó» a sí mismo deliberadamente, cambiando su omnisciencia por un cerebro que tuvo que aprender el arameo un fonema tras otro; su omnipresencia por dos piernas y un asno de vez en cuando; su omnipotencia por unos brazos lo suficientemente fuertes para aserrar madera, pero demasiado débiles para defenderse. En lugar de supervisar un centenar de miles de millones de galaxias al mismo tiempo, se tuvo que limitar a un estrecho callejón de Nazaret, un montón de piedras en el desierto de Judea o una atestada calle de Jerusalén.

 

Gracias a Jesús, ya no tenemos que volvernos a preguntar si es cierto que Dios quiere tener intimidad. ¿Quiere Dios realmente perder el contacto con nosotros? Jesús renunció el cielo para tenerlo. Él en persona restableció el enlace original entre Dios y los seres humanos; entre el mundo visible y el invisible.

 

En una excelente analogía, H. Richard Niebuhr compara la revelación de Dios en Cristo con la piedra de Rosetta. Antes de su descubrimiento, los egiptólogos solo podían tratar de adivinar el significado de los jeroglíficos. Un día inolvidable, descubrieron una piedra negra que presentaba el mismo texto en griego, en la escritura del pueblo egipcio y en jeroglíficos anteriormente imposibles de descifrar. A base de comparar las traducciones entre sí, llegaron a dominar los jeroglíficos y pudieron contemplar con claridad un mundo del que solo habían tenido un conocimiento nubloso. Niebuhr dice después que Jesús nos permite «reconstruir nuestra fe». Podemos confiar en Dios porque confiamos en Jesús. Si dudamos de Dios, o lo encontramos incomprensible, imposible de conocer, la mejor de todas las curas consiste en mirar fijamente a Jesús, la piedra Rosetta de la fe.

 

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Philip Yancey

Alcanzando al Dios invisible (145-49)

Saturday
Jan292011

Viaje por Colombia 2011

Friday
Jan282011

Seminario en el este de Caracas

Friday
Dec312010

Carta abierta a la Iglesia de Cristo en Venezuela

Para mis queridos hermanos y hermanas en Cristo en Venezuela:

 

¡Feliz año nuevo! ¡Espero que éste nuevo año sea de mucha bendición para cada uno de mis hermanos y hermanas en Cristo Jesús!

 

Quería aprovechar esta alegre ocasión para darles las gracias por el tiempo que me han permitido compartir y servir junto a ustedes. Estos cuatro años aquí en Venezuela me han traído mucho gozo y sobre todo mucho crecimiento. Nuestro Padre me ha enseñado mucho a través de todos ustedes.

 

He sido tocado por su entrega al Señor, su amor fraternal y por su deseo de servir en la obra. Ya que mi tiempo aquí está llegando a su fin, le ruego a nuestro Dios que les siga bendiciendo ricamente con su gran amor. Que Dios les guíe en todo momento para que aun más personas en nuestra querida Venezuela puedan llegar a los pies de Jesús.

 

Aunque ya no voy a estar viviendo aquí, les llevo siempre en mi corazón. Les espero en la Argentina para seguir compartiendo de la rica bendición de formar parte de la familia de la fe. ¡Los quiero mucho! 

 

Jonathan Hanegan
Caracas - Venezuela  

Monday
Dec062010

La amistad íntima con Jesús 

¿Qué te puede dar el mundo sin Jesús? Vivir sin Jesús es un duro infierno y estar con Jesús es un dulce paraíso. Si Jesús está en ti ningún enemigo te podrá dañar.

 

El que halla a Jesús encuentra un rico tesoro, el más precioso de todos, y el que pierde a Jesús pierde algo más excelente que todo el mundo. Muy pobre es el que vivir sin Jesús y riquísimo el que está con él.

 

Saber conversar con Jesús es un arte grande y saber poseerlo una gran sabiduría. Sé humilde y pacífico y Jesús estará contigo; sé devoto y tranquilo y Jesús permanecerá contigo.

 

Si te inclinas hacia las cosas exteriores [materiales], puedes alejar pronto de ti a Jesús, y si le destierras de ti y lo pierdes, ¿a quién irías? ¿A quién buscarás como amigo?

 

Sin amigo, no se puede vivir contento, y si Jesús no es tu amigo predilecto, estarás muy triste y desconsolado. Neciamente obras, pues, si confías y te alegras en cualquier cosa. Es preferible tener todo el mundo contrario que ofender a Jesús. Por lo tanto, entre todos los que aprecias, sea Jesús el que amas en modo especial.

 

Ama a todos por amor de Jesús, y a Jesús por sí mismo. Solamente a Jesús se le ha de amar en modo particular, porque es el único bueno y fiel entre todos los amigos.

 

Por él y en él debes amar a los amigos y a los enemigos, y rogar por todos para que todos lo conozcan y lo amen.

 

Nunca codicies ser particularmente alabado y ensalzado, porque eso sólo le pertenece a Dios, que no tiene semejante. Tampoco quieras ocupar el corazón de alguien o que alguno ocupe el tuyo. Que únicamente Jesús esté en ti y en todo hombre bueno.

 

Tomás de Kempis en La imitación de Cristo